"... en las concretas estructuras del mundo moderno, en íntimo y constante contacto con sus problemas, todos los cristianos y, en modo particular, los miembros de los Institutos Seculares aportan a la obra común la contribución específica de la caridad. Ella sana y eleva los valores humanos, como fruto fecundo de la consagración bautismal y de la específica consagración, revelando a los hombres el amor con el cual Dios ha amado el mundo".
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