Presencia en el mundo
Fundamento de nuestra presencia en el mundo es el misterio de Jesús en su vida en Nazareth. Allí ha vivido su experiencia humana como cada hombre de su tiempo y de su ambiente sin distinguirse, de ningún modo, como Hijo de Dios, a pesar de ser el Redentor y Salvador. La contemplación de este Misterio nos empuja a comprometernos y a compartir, con espíritu misionero, cualquier actividad y profesión en cada ambiente y situación, buscando ser sal, luz y fermento de verdad en la caridad (cf. Ef. 4, 15).

A los miembros de los Institutos seculares compete la encarnación del mensaje cristiano y su traducción en la vida cotidiana al servicio de los hermanos, para la salvación del mundo. El ser y el actuar no van separados sino que se funden en una síntesis vital: el "estar presentes en el mundo" adquiere el sentido de "obrar en el mundo" a partir de las actividades mismas del mundo.

Como ha dicho Pablo VI: "Estar en el mundo, es decir, comprometidos con los valores seculares, es vuestro modo de ser Iglesia y de hacerla presente, de salvaros y de anunciar la salvación. Vuestra condición existencial y sociológica deviene vuestra realidad teológica".

Ser "sal" y "levadura" significa:

  • unirse a los otros, cristianos y no cristianos, que trabajan para que la justicia y el amor triunfen;
  • reconocer los valores de la vida terrena, en modo de transformar con creatividad, según los criterios evangélicos, a través del amor;
  • encarnar un estilo cristiano de vida, en progresiva fidelidad al Evangelio;
  • acoger a los otros en su propia realidad y valorizar aquello que, de bueno, Dios ha puesto en el corazón de los hombres (Cf. EN. 70);
  • responder al amor de Dios con la fidelidad a sus mandamientos y a las enseñanzas de la Iglesia, sin adecuarse al espíritu del mundo; yendo contra la corriente y contra las modas, libres de condicionamientos, transmitiendo el gusto por la vida, el optimismo y la confianza;
  • intentar llenar los "vacíos de sentido" que hacen extremadamente frágil y pobre la existencia del hombre de hoy.