| La espiritualidad |
| La espiritualidad es la vida según el Espíritu, que "guía la Iglesia a toda la verdad (...) la provee y gobierna con diversos dones..." (LG. 4) - y es, también, el conjunto de las características que distinguen el camino de vida de cada cristiano y de cada movimiento religioso.
La espiritualidad de nuestro Instituto se alimenta del Misterio de la Encarnación, Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, hecho Esperanza de los hombres. Ella anima e ilumina cada aspecto de nuestro carisma: la vida consagrada, el apostolado en el mundo, la "misión" entre los que sufren. "Cristo Esperanza" es la síntesis vital de nuestra vocación; es el centro que recoge a su alrededor cada aspecto del carisma. La esperanza brota de Cristo, redentor y salvador de cada hombre y de la historia. En efecto, el Crucificado, punto focal de toda realidad, está ya transfigurado y glorificado en el Resucitado, porque en el momento del máximo sufrimiento ofrece su vida por amor y por ello expresa, en la muerte, la plenitud de la vida (Cf. Heb. 5, 7). La espiritualidad de esperanza nos enseña a mirar con simpatía y optimismo cristiano al hombre, también en sus aspiraciones contradictorias, y al mundo con todas sus realidades, amándolo como lugar de la presencia de Dios que continua a operar con su Gracia. La espiritualidad de la esperanza es esencial para acercar el mundo del sufrimiento: espiritualidad y "misión" del Instituto se entrelazan y completan mutuamente. Consciente de estos valores, el Instituto ha orientado hacia ellos el camino formativo de sus miembros hasta sentir la exigencia, en 1979, de agregar "Cristo Esperanza" al nombre inicial "Misioneras de los Enfermos". En efecto, cada misionera quiere indicar al hombre de hoy, más que nunca doliente en mil formas diversas y más que nunca tentado por la desesperación, que el Señor es la Palabra de Vida y la única Fuente de Esperanza. |