QUIÉNES SOMOS
El Instituto Secular Misioneras de los Enfermos Cristo Esperanza es un Instituto secular de derecho pontificio, erigido por la Santa Sede mediante Decreto de alabanza en 1953. Desde entonces, fieles a la intuición inicial, sus miembros, las Misioneras de los Enfermos Cristo Esperanza (en adelante, Misioneras), continúan viviendo la consagración en el mundo, caminando junto a los hombres y mujeres de cada tiempo para buscar con ellos respuestas evangélicas a los desafíos de la vida cotidiana.
La espiritualidad de esperanza, fundada en Cristo redentor y salvador de todo hombre, anima a las Misioneras y les enseña a mirar el mundo con simpatía y optimismo cristiano a través de:
- la consagración, vivida como elección libre y responsable para seguir a Cristo
- la secularidad, que hace presente el misterio de la encarnación de Cristo en las vicisitudes del mundo
- la “misión», para ser testigos de Cristo Resucitado, Esperanza de los hombres, entre quienes sufren
La gracia y la fidelidad de Dios sostienen a cada Misionera en el compromiso de vivir como Cristo según el espíritu de los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia.
CASTIDAD
para amar y acoger a toda persona con corazón libre y desinteresado

POBREZA
para poner en primer lugar las necesidades de los últimos

OBEDIENCIA
para buscar y realizar lo que agrada a Dios en las diversas situaciones de la vida

La oración ayuda a cada Misionera a cultivar el diálogo con Cristo, buscando continuamente el justo equilibrio entre acción y contemplación.
El Instituto está presente en diversas partes del mundo y desde sus inicios se ha difundido en Europa, América Latina, África y Asia.
El nacimiento y la historia del Instituto Secular Misioneras de los Enfermos Cristo Esperanza se entrelazan con la vida de su fundadora, Germana Sommaruga.
Germana nació en Cagliari el 25 de mayo de 1914. Durante sus estudios universitarios “encuentra” a San Camilo de Lelis, queda fascinada por su figura y decide seguir su espiritualidad. Se gradúa en la Universidad Católica de Milán, defendiendo una tesis sobre la obra de San Camilo en la asistencia a los enfermos; con el paso de los años se convertió en estudiosa y experta, hasta publicar varias biografías del Santo.
Tuvo la “primera idea” del Instituto el 6 de enero de 1936, cuando aún no existían los institutos seculares y ella era postulante en las Hijas de San Camilo. En ese momento escribía: «Una idea repentina, aún no nítida, pero bastante precisa… permanecer en el mundo, dar vida a un movimiento de laicas consagradas que, en el mundo, asistieran a los enfermos con el espíritu de San Camilo, que penetraran en todos los ambientes, incluso el más miserable, y prepararan el camino al sacerdote, a Cristo».
Padre Angelo Carazzo, camiliano, ayudó a Germana a realizar su idea y a fundar el Instituto Secular Misioneras de los Enfermos Cristo Esperanza.
Germana muere en Capriate (Bérgamo), en una casa de reposo, el 4 de octubre de 1995; y en Verona, el 5 de noviembre de 2010, mediante edicto del Obispo Zenti, se abre el proceso para su beatificación.
Germana Sommaruga con el Cardenal Pironio y Marcello Candia
LA ESPIRITUALIDAD DEL INSTITUTO MISIONERAS DE LOS ENFERMOS CRISTO ESPERANZA Y SU “MISIÓN” SON COMPARTIDAS CON LOS ASOCIADOS AL INSTITUTO, ES DECIR, LAS COLABORADORAS “CRISTO ESPERANZA”, LOS COLABORADORES “CRISTO ESPERANZA”, Y LAS COMUNIDADES FAMILIARES “CRISTO ESPERANZA”.
- las Colaboradoras “Cristo Esperanza” y los Colaboradores “Cristo Esperanza” son mujeres y hombres solteros o casados que se ponen a disposición para testimoniar la esperanza cristiana a quienes sufren, viviendo así la misión específica de misericordia y de anuncio evangélico del Instituto. Los Colaboradores “Cristo Esperanza” constituyen una realidad relativamente reciente y están presentes en Italia y Argentina.
- las Comunidades Familiares “Cristo Esperanza”, unidas por el sacramento del matrimonio y enriquecidas por la experiencia de la vida familiar, viven también en el espíritu de la “misión” hacia quienes sufren; procuran descubrir y valorar el sentido cristiano del sufrimiento y de las angustias de las personas que encuentran cada día.
“… que cada uno pida al Señor la gracia de un afecto materno hacia el prójimo, para servirlo con toda caridad… con la gracia de Dios deseamos servir a todos los enfermos con el afecto de una madre amorosa hacia su único hijo enfermo”
San Camillo de Lellis
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