¿Estar al servicio? ¡Ser responsables de la Esperanza en el mundo!

13 Mar, 2026

Un día, dice la Sagrada Escritura (Gn 4,9), Caín respondió así a Dios: «¿Soy yo el guardián de mi hermano?”. ¡Y Caín había matado a su hermano Abel!

Pero una persona, y más aún una persona cristiana, ¿cómo podría ignorar a los hermanos que le son confiados para ser asistidos? ¿A quienes visita y consuela? ¿A aquellos para quienes desempeña su trabajo profesional?
Somos responsables de la esperanza en el pequeño mundo que frecuentamos, pero también responsables de la esperanza del gran mundo en el que todos los hombres son nuestros hermanos, todos. Hoy. En el mundo de hoy. Con los hermanos de hoy. Con los que sufren hoy. A nuestra edad. Con nuestras capacidades.
Si no sabré construir un rascacielos, siempre podré aportar mi piedrecita a la construcción del mundo, a la elevación de los hermanos, al consuelo de quien sufre. Una piedrecita incluso muy pequeña, incluso un grano de arena: uno hoy, uno mañana, otro pasado mañana… y el mundo se eleva, se construye, se enriquece de esperanza. ¡Precisamente como un abeto hecho de innumerables agujas diminutas!

Es difícil; pero cada uno de nosotros es capaz de un ideal. Cuesta sacrificio, pero no tememos lo que cuesta; de lo contrario, no habríamos respondido a la llamada de Dios al servicio de quienes sufren. ¡Sabemos que es algo grande ser elegidos entre muchos para hacer el bien!
Un médico fallecido hace varios años escribió palabras como estas, sencillas y profundas:
«Que yo pueda hacer el bien es la esperanza que me consuela en toda prueba amarga. Aprende también de la hierba, que es pisoteada y, sin embargo, tiene la constancia de señalarte el camino. ¡Sea así de ti, alma mía!»

Tener la constancia de adornar de flores el camino no es otra cosa que ofrecer como don la esperanza. No es otra cosa que aportar la propia piedrecita a la construcción de un mundo mejor. Y sabemos que sólo así realizaremos nuestro ideal, sólo así transformaremos no sólo las pocas horas dadas al servicio, sino la vida entera, convertida en don de esperanza y de amor.

(Tomado de Breves artículos de Germana Sommaruga sobre la Esperanza dirigidos a quienes asisten a los que sufren – Biblioteca de la Asociación Amigos Juntos con Germana).

Cookies & Privacy Policy

Copyright 2023