Aquí algunas reflexiones al respecto formuladas por Germana Sommaruga.
“… «Seréis mis testigos» (Hch 1,8): son palabras de Jesús cuando está a punto de dejar la tierra. Testigos suyos: deberíamos hacerlo presente en nuestra vida personal (presencia y testimonio son precisamente la síntesis de nuestra vocación de cristianos). Somos nosotros, ya, los responsables del Reino ahora que Él ha dejado la tierra.
Tenemos este compromiso mediante la valorización de todos nuestros talentos…Pero ¿cómo testimoniar? Quizá parezca más fácil ser una presencia que un testigo creíble. Es instintivo apartarnos del camino emprendido, olvidar que estamos llamados a una vida cristiana, ser vacilantes en nuestra respuesta… Tal vez existan algunas condiciones para este testimonio de Cristo resucitado, esperanza de los hombres, que consisten en:
– vivir arraigados en la comunión con Dios y serle fieles
– vivir la fidelidad al Evangelio, que no es una doctrina, sino una persona viva: Cristo. Y del Evangelio queremos captar un aspecto particular: el de Cristo, esperanza de los hombres, encarnado en el mundo en el que también nosotros estamos encarnados, en medio de las realidades temporales, atentos a quien sufre y a cualquiera que esté en situación de prueba y necesitado de consuelo y confianza…”
Tomado de Germana Sommaruga – El sendero de la esperanza – Ed. Salcom 1981
